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ARTÍCULO
El dolor no es solamente una señal del cuerpo
Marcelo Santa María | 23 nov 2022 | 6 min de lectura
Actualizado: 23 nov 2022
“Los milagros no ocurren en contradicción con la Naturaleza, sino solamente con lo que de ella conocemos.”
— San Agustín
Por Marcelo Santa María Vega
Cuando sentimos dolor, la experiencia puede afectar mucho más que una zona determinada del cuerpo.
Puede modificar nuestros movimientos, interferir con el sueño, disminuir la concentración, afectar el ánimo y hacer que actividades cotidianas se vuelvan difíciles.
Por eso, hablar de alivio del dolor no significa necesariamente hablar de eliminar su causa. En muchos casos, una persona puede experimentar una disminución importante de su dolor aun cuando la causa que lo origina siga necesitando evaluación o tratamiento médico.
Esta diferencia es fundamental.
Aliviar una experiencia de dolor no equivale a curar la enfermedad o lesión que puede estar detrás de ella.
La intensidad del dolor no es un dato que podamos observar directamente desde el exterior.
Por eso, una de las formas más sencillas de evaluarlo es preguntarle a la propia persona cuánto dolor está experimentando. Una escala de 0 a 10 permite registrar esa percepción:
0 = ausencia de dolor
10 = el peor dolor imaginable
Si una persona señala un 8 antes de una intervención y un 5 después, podemos decir que la percepción del dolor disminuyó en ese momento. Eso es diferente de afirmar que la causa del dolor desapareció. La diferencia puede parecer pequeña, pero desde una perspectiva terapéutica es importante.
Cuando buscamos saber si una intervención produjo algún cambio, necesitamos algo que podamos comparar. Por eso, en una sesión podemos registrar cómo se encuentra la persona antes de intervenir y volver a preguntarlo después. También puede ser útil observar qué ocurre en los días siguientes.
La pregunta deja de ser solamente: “¿Funcionó?” Y pasa a ser: “¿Qué cambió en tu experiencia y en qué medida?
La Sanación Pránica propone una intervención sin contacto físico basada en procedimientos específicos de limpieza, energización y estabilización.
Desde el modelo de Sanación Pránica, estas técnicas buscan trabajar sobre el cuerpo energético y favorecer los procesos de recuperación del organismo.
En una sesión realizo primero una evaluación energética y posteriormente aplico las técnicas correspondientes al protocolo de trabajo. La intervención no pretende reemplazar el diagnóstico médico ni determinar la causa de una enfermedad.
Su objetivo, dentro de este marco complementario, es intervenir sobre la experiencia de la persona y observar si se producen cambios.
Existen investigaciones que han estudiado los efectos de la Sanación Pránica sobre distintas variables.Entre ellas, un estudio realizado en personas con dolor musculoesquelético crónico comparó una intervención de Sanación Pránica con movimientos manuales utilizados como placebo.El estudio informó una disminución significativa del dolor y cambios en algunas medidas fisiológicas inmediatamente después de la intervención.
Estos resultados son interesantes, pero deben interpretarse dentro de las características del estudio: se trabajó con un grupo pequeño de participantes y se observaron principalmente efectos inmediatos.
Por eso, un estudio de estas características no permite afirmar que la Sanación Pránica cure el dolor crónico ni establecer definitivamente cómo funciona.
La evidencia disponible debe seguir desarrollándose.
Mi propuesta parte de una diferencia sencilla: no prometo un resultado que no puedo garantizar.
Sí podemos:
No podemos:
Cuando existe una condición médica, su diagnóstico y tratamiento corresponde a los profesionales de salud pertinentes.
Quizás una de las ideas más importantes sea esta: no necesitamos prometer una cura para poder observar un cambio.Si una persona llega con determinado nivel de dolor y después de una intervención percibe una disminución, ese cambio merece ser registrado.
Si el cambio no ocurre, también es información. Y si ocurre solamente durante un tiempo determinado, también lo es.
Trabajar de esta manera permite mantener una relación más honesta con la terapia: intervenir, observar y decidir con información.
La Sanación Pránica puede ser considerada por algunas personas como una práctica complementaria dentro de su proceso de bienestar.
No se trata de elegir entre una práctica y otra.
Se trata de conocer qué hacemos, cuáles son sus límites y qué experiencia concreta produce en cada persona.
Por eso, antes de comenzar un proceso, prefiero conversar sobre tu situación y evaluar si esta propuesta tiene sentido para ti
Sobre el autor
Marcelo Santa María
Mi trayectoria combina más de 20 años de trayectoria en Sanación Pránica, Psicoterapia Pránica, Programación Neurolingüística y otras herramientas terapéuticas.
He sido instructor de Sanación Pránica por más de 10 años y docente universitario en escuelas de Psicología.
Conoce los programas y la propuesta de trabajo.